Puesta a punto

Doy asco. Me miro al espejo y sólo veo a un desconocido. Tengo el poco pelo que me queda bastante largo, la barba sin arreglar desde hace tres meses y unas ojeras interminables. Quiero mejorar mi aspecto un poco para poder pulular entre la gente sin llamar la atención. Calculo que desde hace tres meses sólo salgo para comprar lo imprescindible y para ir a correr al Paseo Marítimo. Nada más. ¿Para qué más iba a salir?
Mientras me afeito, escucho "Stuck in the Middle" de Stealers Wheel. Me anima. Rebajo la barba con la maquina de cortar el pelo, pero no es suficiente, no deja un apurado perfecto. Necesito emplear la cuchilla. Tengo la piel de la cara muy sensible, la dermatitis crónica que padezco pruduce una escamación casi continua y, con la mínima fricción de la cuchilla, se enrojece.
—Well, I don't know why I came here tonight. I got a feelin' that something ain't right. I'm so scared in case I fall off my chair and I'm wonderin' how I'll get down those stairs. Clowns to left of me, jokers to the right, here I am stuck in the middle with you, stuck in the middle with you.—Canto mientras me miro al espejo al pasar la cuchilla. Ya me he hecho unos cuantos cortes sangrantes en la cara. Las gotas de sangre se mezclan con la espuma de afeitar cuando no corren hasta el final de mi barbilla. Me gusta ver como caen desde mi cuerpo al agua apozada en la pila del lavabo. El ruido es minúsculo y luego se diluyen en el agua perdiendo poco a poco su color rojo y enturbiando su nuevo entorno.
No tengo demasiado pelo en la cabeza, así que siempre ando rapado al uno. El único sitio donde puedo innovar es la barba.—Well, you started off with nothing and you're proud that you're a self-made man and your friends they all come crawling slap you on the back and say please, please.—Esta vez sólo me afeito el lado derecho de la cara. Dejo el lado izquierdo con un vello facial perfilado y trazo una línea de afeitado en el centro de la perilla: a un lado pelo, al otro piel. Sé que no voy a pasar desapercibido como pretendía, pero sí voy a estar a gusto.
Recojo con el dedo índice sagre de un corte cerca de la comisura del labio y me pinto dos líneas horizontales en los pómulos. Es un dibujo parecido al que utilizan algunos jugadores de fútbol americano, sólo que éste es de color granate y el de ellos, negro. Sonrío. Estoy fantástico. Hoy va a ser un buen día. Lo presiento.